sábado, 28 de septiembre de 2013

Proyecto Comenius: creando sueños

El lunes por la mañana mis compañeras y yo junto con Madame Molina partimos a Bordeaux para asistir durante tres días a una reunión con todos los participantes en el proyecto Comenius en Francia.  Las ganas de conocer gente nueva y de volver a ver a quienes habíamos conocido en Madrid, hizo que el viaje pareciera más corto de lo que en realidad fue. En el último tramo de nuestro viaje, antes de coger un autocar desde Arcachon, volvimos a ver a cuatro chicas de Alicante que recordábamos de la primera reunión en España. Nos llevamos una gran sorpresa al llegar a nuestro destinó y ver que estábamos en la playa y el Sol resplandeciente nos regalaba el calor que la gran mayoría de nosotros echábamos de menos. En cuanto pusimos un pie en el suelo todo empezó a moverse muy rápidamente. Los monitores nos asignaron nuestras habitaciones (nosotras estábamos las tres en una), ya que debíamos subir rápido dejar las cosas y empezar con la formación. Mientras inspeccionábamos el albergue, de la habitación número 1 salió otro grupo de españoles venidos de Galicia. Estábamos en la cumbre de la felicidad! La gran mayoría veníamos de España e Italia. No tuvimos mucho tiempo, enseguida nos separaron por grupos y empezamos las actividades. En nuestro grupo, el nº3, éramos cuatro personas de España, tres italianos y una turca. Los monitores, Cesar y Mari, fueron en mi punteo de vista los mejores ya que nos reímos mucho a parte de trabajar muy bien con ellos. Cuando acabábamos los talleres y teníamos tiempo libre bajábamos a la playa o nos agrupábamos a la entrada del pequeño palacio para poder acceder a internet ya que era el único sitio donde había wifi. La primera noche, y aunque nos habían dicho que a las once cada uno en su habitación, nosotros nos juntamos todos en una de las habitaciones y allí nos reímos y hablamos durante mucho tiempo, hasta que nuestro monitor vino y nos envió a nuestras habitaciones. La mañana siguiente nos repartieron por grupos y fuimos a realizar diversas salidas. Yo que fui lista, cundo me preguntaron en uno de los talleres que era lo que no quería hacer esos tres días dije que no iba a hacer bicicleta, y gracias a eso tuve la maravillosa oportunidad de visitar la Dune du Pilat. Enseguida voy a relataros como fue mi experiencia.
Au revoir













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