jueves, 3 de octubre de 2013

Donde mis pies me lleven

'Paso a paso y poco a poco se llega a la cima'. Ese fue el único pensamiento racional que tuve tras quedarme perpleja con aquellas maravillosas dunas que se alzaban majestuosamente frente a mi. Nos encontrábamos en la Duna del Pilat, éramos un grupo formado por varios de los participantes del Comenius, que decidimos emprender otra cuesta más a la cima, pero esta vez nuestro final era lo alto de aquellas grandes dunas. Armada con la cámara en mano, una botella de agua y descalza comencé a subir por la cálida arena haciendo caso omiso de las indicaciones de subir por las escaleras ('demasiado fácil' me dije a mi misma). A mitad del camino me arrepentí de mi decisión ya que cada paso que daba era un retroceso en el tiempo, como si alguien girara las manecillas del reloj para hacerme sufrir y hacer que no avance. Tras varios minutos, con la botella medio vacía y casi sin aliento llegamos a lo alto de la duna y cuando fui capaz de recuperar el aliento perdí las palabras. Tal vez no sea el sitio más bonito del planeta, pero es un lugar digno de admirar. El bosque con su color verde oscuro que acaba justo al empezar las dunas y estas a su vez con un carácter imponente, acababan bañadas por las olas. Tres elementos que forman un conjunto de belleza pero que a su vez buscan su protagonismo. Esto en una persona como yo para la cual la necesidad de inspiración es tan grande como la de respirar, es una ráfaga de aire fresco. Estaba claro, aquel era mi momento! Hacia mucho tiempo que no había podido disfrutar de la fotografía y no iba a desperdiciar una gran ocasión. De nuevo con mis zapatillas en mano y mi querida compañera la D3000  emprendí esta vez el descenso hacia la orilla. Pensaréis que en un lugar como ese los turistas se mueven de un lugar a otro pero no hay demasiada actividad. Pero no es así, ese lugar que emana tranquilidad, es el sitio perfecto para hacer muchas actividades, sobretodo artísticas tales como fotografía, pintura, escritura, etc. pero sin olvidarnos de la parte más arriesgada que nos ofrece ya que es un lugar perfecto para aquellos que disfrutan con los deportes de aventura entre los cuales hay gran variedad de náuticos (piragüismo y kitsurf) y extremos (parapente). Maravillosas fotos de aquellos amantes de la adrenalina que habían aprovechado el día para hacer parapente, os debo las gracias a todos por dejarme fotografiaros. El mejor momento fue cuando me retire en "lo alto del mundo" y allí junto con los más tranquilos como fotógrafos, pintores o simples personas que descansaban, me dedique a dar rienda suelta a mi creatividad, y aunque el tiempo fue escaso, los recuerdos serán duraderos. De nuevo cuesta abajo para volver junto a los profesores y monitores que nos esperaban al pie del camino para regresar. La última bajada. La bajada fue lenta y fácil, tal vez en ese momento si quería que el tiempo se parara para poder disfrutar tan sólo unos minutos más de aquello. Me prometí volver alguna vez para empezar un proyecto dedicado a ese fantástico paisaje y espero poder cumplirlo. A la vuelta tuve una sensación se cansancio que a la vez me hacia sentir relajada, al fin había podido "recuperar" mi cámara y en un lugar de ensueño. Os recomiendo ir a ver estas maravillosas dunas cuya simplicidad es su mayor valor.
Au revoir. 
























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