miércoles, 9 de octubre de 2013

Señoras y señores, pueden llorar.

El viernes, mi familia me sorprendió con una salida al teatro. La obra elegida?  'Le Journal d'Anne Franck'  (el diario de Ana Franck). Tocaron mi punto débil ya que este famoso diario es uno de los libros que más he leído en toda mi vida y con el que más he sufrido leyéndolo y lo iba a ver en una obra de teatro con asientos escogidos con cuidado para poder vivir la experiencia de lleno. Estaba claro que iba a ser una noche muy emocionante. Pero antes de seguir voy hacer una sinopsis para aquellos que no saben de lo que hablo. Este libro es la reproducción del diario que Anne, una niña judía escribió durante su refugio en la llamada 'La casa de atrás', en la cual se escondía junto con sus padres y hermana y otra familia judía alemana de los nazis que habían invadido el territorio. 'Querida Kitti...' Así llamaba Anne a su diario al que consideraba su "mejor amiga". Cada una de las páginas relata los momentos vividos por estas personas escondidas y de aquellos que les ayudaron a sobrevivir, esta es la forma en la que Ana nos muestra y nos acerca a la represaría, el dolor, y los malos tratos a los que fueron sometidos por culpa de los nazis. Yo personalmente recomiendo este libro ya que nos ofrece la posibilidad de descubrir la historia desde el punto de vista de una persona que la vivió. El final de este libro tan previsto y tan inesperado a la vez, nos hace darnos cuenta de cual cruel puede ser el ser humano ha que de aquellos inquilinos el único superviviente fue el padre. Pero en la obra van mucho más allá. Esta comienza con Otto Franck (el padre) en la estación de trenes, donde acude diariamente con la esperanza de que algún día sus hijas Margot y Anne volverán del campo de concentración de Auschwitz. En el momento que vuelve a su oficina su secretaria, la mujer que les ayudo a esconderse, decide entregarle el diario que encontró en la casa tras la detención de toda la familia. Ahí es cuando el se desploma en una perfecta interpretación que no te puede dejar indiferente. A partir de ese momento se combina el presente con el pasado, el padre leyendo lo que su querida Ana contaba y a la vez participando en las escenas que se mostraban, sin que el público notara el cambio. Una obra perfecta con la interpretación estelar del gran actor Francis Huster que da vida de forma magnífica a Otto Franck y de la pequeña estrella Roxane Durán que interpreta a Anne. También hay una combinación entre el humor de algunas escenas y el dramatismo en si de la historia que hay detrás. El final, momento apoteósico, es aún más doloroso que en el libro pero igual de repentino. Anne dejo de escribir en cuanto su familia fue descubierta no sin antes escribir lo felices que eran por que la liberación estaba cerca y la obra pone punto y final con una escena en la que los miembros de aquel escondite celebraban su libertad pero en ese momento de canto y alegría el símbolo nazi de un rojo vivo se proyecta sobre las figuras quietas de la familia mientras el escenario se oscurece, ahí el padre relata uno por uno el destino final y la consiguiente muerte de cada miembro. La sala permaneció en completo silencio, en el ambiente se podía notar un sabor amargo de ira y tristeza, de dolor e impresión, todo provocado por esta magnífica obra. En cuanto las luces se encendieron, el público estallo en lágrimas y aplausos, bien merecidos por los actores cuya interpretación heló la sangre a todos los presentes. Era nuestro momento de agradecer con elogios a esas grandes personas y a sus magníficas interpretaciones. Realmente Francis Huster hizo una representación digna de admirar transportándonos al sufrimiento de aquel padre que perdió todo y Roxane era la viva imagen de nuestra querida e inocente Anne. Y es que esta muchacha es en si un trozo de historia que nos hace sufrir y lamentar todo aquello por lo que ella pasó y lo más importante de la oportunidad que jamás se le concedió, la de vivir. 
Au revoir. 

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