miércoles, 4 de septiembre de 2013

'Bienvenida a nuestra familia'

"Nos creemos fuertes y queremos demostrarlo entonces nos lanzamos a la aventura".
Hoy, cuatro de septiembre, ha bajado del avión una chica cuya maleta pesa casi la mitad que ella, una soñadora que empaqueto los nervios al vacío y los envío a lo mas hondo de su ser. Si, esa soy yo! Junto con mis dos compañeras aterrizamos en el aeropuerto de Toulouse sobre la una y diez. Bajamos del avión con un abrigo, nuestros respectivos equipajes y con ganas de enfrentarnos a lo desconocido. Por qué utilizo esa palabra? He de decir que no sabíamos quien nos estaría esperando al otro lado de las puertas. Por mi cabeza rondaban palabras como, ganas, conocimiento, aprendizaje, novedad, familia, etc. En los pocos minutos que tardamos en llegar a la salida, creé preguntas tales como ¿me estará esperando allí la que durante tres meses será mi familia? ¿ Cómo he de saludar? o simplemente  ¿y si no hay nadie?. Mi cabeza paró en cuanto vimos a Madame Molina, y a Marie Lagorce (correspondiente de Soledad) junto a su madre. Tras un rato esperando hizo presencia la correspondiente de Elena y yo seguí esperando... Y así es como los nervios explotaron y la chica que necesito ayuda para bajar su maleta, empezó a sentir el miedo y a preguntarse ¿Cómo serán? ¿Por que tardarán tanto? Pero en ese momento una pequeña figura de pelo rubio y una enorme sonrisa en la cara se abalanzó  sobre ella dándole el abrazo más fuerte que había podido sentir. En ese momento me sentí 'en casa'. Ver como junto a su padre había preparado sobre la marcha dos carteles con tu nombre y como con todo el afecto te daban la bienvenida a su familia, hizo que perdiera cualquier resto de miedo que quedara en mi. Y he de decir que desde que subí a su coche no he parado de hablar con Louise. De conocernos y encontrar similitudes; a ella no le gustan las matemáticas, fyq no es la metería que mejor se le de (de hecho la detesta) y yo en todo esto me veo reflejada. Al llegar a casa conocí a sus hermanos, que dejando a un lado la vergüenza me dieron dos besos y una cálida sonrisa de 'se bienvenida'. También conocí a su abuela, al gato y por la noche a su madre. Nos hemos bañado en la piscina y nos hemos contado tantas cosas que no se cómo ha dado tiempo a vivirlas. Ha hecho de guía por su casa y me ha presentado cada rincón, así como mi nueva habitación ( que por cierto me encanta).  Mañana me espera un largo día, mi primer día de instituto aquí por lo cual yo os dejo disfrutando de mi pequeño resumen con olor a violetas de Toulouse. Para acabar mi día de hoy, solo puedo decir que tengo la mejor correspondiente y con orgullo que desde el primer día ya he arreglado mi ropa, mi escritorio y he aportado mi toque personal. ¡Ya estoy en casa!
Au revoir.

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