Creo que esta frase se adapta perfectamente con mi comienzo escolar aquí en Francia. Cerrad los ojos por un momento e imaginad lo siguiente: intercambio a Francia, primer día de instituto, tu correspondiente y tu buscando a la tutora y ella sin aparecer, entras en la clase que alguien te indica y después cuando al fin encuentras a alguien que te dice que te puede dar tu horario, te enteras de que estabas en el número equivocado ( luego me entere que el horario que me habían dado también estaba mal por lo cual yo debía ir a la primera clase). Ahora también pensad en como me sentí al empezar una clase en la cual comprendes las cosas pero la mitad te sueñan a chino, pero agradezco a la profesora de sociales (mi preferida hasta ahora) que se esforzara por ayudarnos e integrarnos en su clase. Después nos tocó francés, el primer día la verdad se basó en hablar de la preparación de mis compañeros para el bachillerato, fue una clase bastante pesada aunque ninguna queja con la profesora, muy amable por su parte el interesarse por nosotras y meternos en la lista; Os explico, el primer día fui a clase con Elena, los profesores no sabían quienes éramos, no estábamos en ninguna lista y no tenían noción ni de nuestra llegada no de la participación en clase, y fue horrible tener que contar todo desde el principio en cada clase. Tras la clase de francés tuvimos dos horas libres en las cuales debíamos aprovechar para comer. Yo como cada día en casa por lo que no hubo ninguna aventura (lo contrario que Elena) pero luego llego mi pesadilla: Economía. Al entrar a clase mi compañera española y yo nos sentamos con dos francesas para que nos pudieran ayudar, el problema surgió cuando la profesora en un grito ordeno que se pusieran por orden de lista. Ahora recordad que las españolas no estábamos metidas en ninguna lista por lo cual nos dejó las últimas. Cuando nos vió lejos de escuchar quienes éramos se "altero" y pregunto insistentemente si íbamos a su clase y si no nos habíamos confundido. Tras un pequeño monólogo mío explicando quienes éramos se encogió de hombros y dijo que nos sentáramos. Y así hicimos, pero el problema era que estábamos las dos solas las últimas de la clase y en cuanto ella empezó a hablar, tan rápidamente que hasta ellos se perdían, nosotras no supimos reaccionar. Comenzó hablando del bachiller y su preparacion y por lo que entendimos, también habló de todas las clases. Y cuando al fin creíamos haber pillado sobre que iba la clase, ella mando copiar y empezó a dictar, lo que pude comprender fue que era una autorización. Para hacer más difícil la clase, no teníamos a nadie a quin preguntar, Marie (una de las chicas del intercambio de tres meses del año pasado) nos indico rápidamente e intentando que no la escucharán, que nosotras no debíamos copiar. La hora se me hizo eterna y al llegar a casa puedo decir que me desplomé. El caos tan grande, el que tuviéramos que dar tantas explicaciones, el no encontrar a Madame Molina, y la clase de economía me hicieron tocar fondo. He de dar las gracias a Louise y su familia por portarse tan bien conmigo, cosa que ha hecho que este bien y a Marie, Camille y Clair Anne así como a una de las chicas de nuestro intercambio a Toulouse, Camille de Scorraille por ayudarnos en cada momento y hacer las cosas un poco más fácil.
La frase del comienzo se refiere a que el primer día fue realmente difícil y cierto es que nos bajo las ganas que teníamos de seguir con el intercambio, pero tampoco influyo demasiado pues el segundo día (que os contare más tarde) y tras al fin conseguir hablar con Madame Molina las cosas mejoraron ya que nos dijo que la semana que viene nos darán los horario con lo que debemos estudiar y no, y también nos dió las tarjetas de acreditación lo cual nos facilita el acceso a muchos sitios. Aunque sigo diciendo que la clase de economía es horrible y me angustia demasiado, de hecho el lunes se que iré encantada porque voy a tener historia y geografía pero se también que tendré Economía con alguien que me complica las cosas. Y ahora que han cambiado a mi compañera Elena estoy sola y perdida, además de no tener a ninguna de las francesas a mi lado para poder dirigirme cuando no se que hay que hacer. Por lo cual el comenzar bien habría supuesto un gran avance pero si luego hubiese ido mal tampoco habría sido demasiado.
Au revoir.
Animo pequenia! Tu si que puedes! Tu si que vales!un besito !mami
ResponderEliminar