Os comento mi situación sentimental en este momento. Estoy en una espiral frenética de dolor de cabeza y desesperación ya que estoy a una semana de irme y he de hacer la maleta. He de meter ropa para tres meses en una maleta que al finalizarla no debe pesar más de 20k. Hacer la maleta es algo caótico y puedo decir con orgullo que me he convertido en una experta ya que cada viaje supone una aventura más a la hora de preparar las cosas, pero esto me supera. He de seleccionar lo importante y vosotros diréis ¡si sólo son tres meses! Tenéis razón pero si paramos a pensarlo necesitare algo de ropa ligera mientras siga haciendo calor, ropa de otoño que no me haga morir ni de frío ni de calor y luego ropa de invierno para no acabar con hipotermia. Lo sé, tal vez este exagerando, sólo debo encajar las piezas para ganar el juego pero nunca se me ha dado demasiado bien el tetris. Además es ver toda la ropa encima de mi cama, la maleta abierta esperando y a mi lo único que me da por pensar es ¿y yo que hago con todo esto? Por lo cual por mi mente en estos momentos solo ronda una cosa: ¡Mama!. Ya que ella es el único ser capaz de llevar a cabo la operación "cierra la maleta" sin que haya nadie herido (física o psíquicamente). Lo peor será cuando yo este allí sola y tenga que rehacer mi querido equipaje para volver. Pero mejor no pensar en eso que todavía queda mucho; por ahora me desespero con esta, así que ahí voy, os dejo leyéndome mientras yo me lanzo a la aventura. Espero poder publicar pronto mi maleta recién acabada.
Au revoir :)
PD: si por casualidad veis un anuncio de 'estudiante desesperada busca cien personas para sentarse sobre su maleta e intentar cerrarla' que sepáis que soy yo y agradecería vuestra pequeña aportación.
De pequeños todos tenemos un sueño que creemos inalcanzable, algo que deseamos con todo nuestro corazón y según vamos creciendo lo convertimos en una meta. Desde niña me he definido como una 'soñadora' al igual que John Lennon, tenía claro que no era una conformista, que me gustaba conocer y descubrir cosas nuevas, de aprender y explorar. Así fue como nació mi 'gran sueño'; estudiar en el extranjero. Y aquí estoy hoy a nada más y nada menos que a 17 días de dar comienzo mi intercambio en Francia. Gracias a una beca y junto con dos compañeras atravesaré la frontera con destino a Toulouse y durante tres meses conviviré con mi segunda "familia", los Robilliard, compuesta por los padres Arnaud y Virginie, mi correspondiente que se llama Louise y sus dos hermanos pequeños, Cyprien y Pol. En mi estancia en "la ville rose" estudiaré en el Ensemble scolaire privé Saint-Joseph. La fecha de partida será el 4 de septiembre y desde que lo se no dejo de tachar los días hasta ese momento tan esperado . Mi entusiasmo se debe en parte al contacto mantenido con Louise y las cosas que me ha contado sobre ella, ya que en cierto modo hemos encontrado similitudes en cuanto a ocio y personalidad. Sumado a esto están los nervios por lo desconocido como las clases, los profesores, etc. y el saber que voy a realizar aquello que tanto deseaba. Pero no nos adelantemos, cada sentimiento a su debido tiempo ya que aún quedan cosas por hacer como estudiar, hacer la maleta y acabar de disfrutar lo que queda de verano. Por ahora me comprometo a ser recatada en el lenguaje y no ofender con mis palabras y opiniones, así como dar lo mejor de mi misma, superarme y no defraudar a aquellos que apostaron por mi para llevar a cabo este proyecto. Espero que disfrutéis de mi blog, que leáis mis entradas con ganas y me acompañéis en esta corta pero gratificante experiencia a través de vuestras pantallas. Por ultimo os pido que los comentarios no incluyan palabras mal sonantes ni denigrantes u obscenas ya que este blog será leído por familiares y profesores.
Au revoir! :)